Un paseo por la Costa de Bohuslän en Suecia

lunes, septiembre 12, 2016


Formó parte de nuestro plan de vacaciones del pasado año. 
Después de un par de semanas de turismo por Copenhague, Estocolmo y Legoland, organizamos una semana más relajada visitando esta zona costera de Suecia. 


A veces buscamos un viaje concreto, suspiramos por conocer un lugar o ansiamos volver a algunos viejos conocidos y otras veces el viaje nos encuentra a nosotros. 

Disfrutamos desde el primer minuto que pusimos un pie en Estocolmo hasta que subimos a nuestro avión de vuelta en Gotemburgo, pero esta parte del viaje me ha dejado enamorada, colgada para siempre de esta costa abrupta y de sus casas de pescadores.


Smögen, a unos 130 kilómetros de Gotemburgo, fue nuestro centro de operaciones. Cuando se viaja para conocer lugares lo de menos es el alojamiento pero en nuestro caso nada hubiera sido igual fuera de nuestra casita, tan auténtica, tan en medio de todo y de nada. A veces donde dormir es lo de menos, y a veces es casi lo de más. 



Es imposible hacer una guía de viaje, la belleza de estas costas no es para descubrirla con un mapa sino para coger el coche sin rumbo fijo y disfrutar paisajes de esos que no salen en las guías. Es para vivirlo, pero con mayúsculas.




Si decidís escaparos a Smögen no podéis perderos los típicos “sandwiches de gambas” ( o las Kanelbulle, si sois más golosos) pero por favor en un café del paseo y con vistas al mar, aunque las tiendas y los restaurantes y cafés de toda la zona tienen un encanto espectacular.




Imprescindibles son las casas de colores del puerto (estas bellezas ¡sí salen en las guías) y pasear entre las rocas, con el viento de cara, como niños que se sienten aventureros.





Un plan estupendo es coger un ferry y visitar alguna isla cercana, como la de Hållö o la de Bohus-Malmón, con sus bonitos faros. Son islas pequeñas, llenas de casitas típicas de pescadores que perfectamente pueden explorarse a pie o en bicicleta.




Tampoco podéis dejar de ir a Fjallbacka, prensente en las guías, en los mapas, y en los libros de Camilla Lackberg, aún así sigue siendo un pueblo encantador lleno de casas blancas “atrapadas” entre el mar y la roca. El atardecer desde la terraza del Bryggan Café, viendo como se escapa el sol al tiempo que las mesas se llenan de gente, no es negociable.



También recomendable, casi obligatorio, pasar un día en Gotemburgo, curiosear en las tiendas del centro, tomar un café en una de sus muchas terrazas y subirse a alguno de sus tranvías. Esta ciudad fue una muy grata sorpresa y ya por sí misma merece una escapada.



Pero sobre todo, si decidís poner rumbo a este paraíso sueco, sé que os vais a quedar con lo mismo que yo: ¡hay que volver! 

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4 comentarios

  1. que bonito! me han entrado unas gansa enormes de conocerlo! preciosas todas las fotos! apuntado en mi lista! gracias!

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    1. Es una zona maravillosa, sin duda! Muchas gracias por tu comentario. Un beso enorme.

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  2. No tengo agenda...ni vida para recorrer todos los rincones imprescindibles como este. ;)

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    1. Es cierto que hay tanto lugares que merecen la pena! Gracias por leernos.
      @somoscookies

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