Cómo mantener el orden (con niños en casa)

martes, octubre 04, 2016



Por fin llega el otoño, volvemos a la muy ansiada rutina y con ella nuestra casa se convierte en un caos. Necesitamos paz y armonía en casa y  tras una larga jornada escolar y laboral, lo último que queremos es enfadarnos y perseguir a nuestros hijos para que recojan sus cosas.

Educar en el orden no sólo se refiere a un orden físico o material, el orden empieza en la cabeza. Una persona ordenada se organiza bien, sabe planificar y tiene las ideas claras, gestiona bien su tiempo y  lo sabe aprovechar.

Por ello consideramos que es muy importante educar y educarse en el orden y para ello os damos unos breves consejos:

Seamos su ejemplo. Para que nuestros hijos aprendan a ser ordenados debemos hacer un esfuerzo de dar ejemplo, ellos aprenden por imitación, dejar cada cosa en su sitio y no de cualquier manera ya que es mucho más fácil imitar el desorden que el orden.

No hagamos las cosas por ellos. Muchas veces tendemos a hacer nosotros todo porque somos más rápidos, porque tenemos ayuda externa en casa o porque no nos apetece escuchar las protestas o berrinches de nuestros hijos.

Tengamos paciencia. No pretendamos que los niños sean ordenados en una semana ni en un mes, hay que ir trabajando poco a poco pero con constancia. Por ejemplo, si se hace su cama es normal que al principio o incluso los primeros años no la haga todo lo perfecta que nos gustaría. No les regañemos por ello, ni la hagamos nosotros bien después, al contrario debemos alabarles para que quieran continuar haciéndola.





Transmitirles la importancia de cuidar las cosas. Enseñemos a los niños que conseguir las cosas cuesta un esfuerzo y que es nuestra obligación cuidarlas. Hacerles ver que las cosas cuidadas duran más y si no se cuidan las perderán. Por ello, desde que son muy pequeños debemos enseñarles a usar las cosas con cuidado.

La importancia de las rutinas. Las cadenas de sucesos funcionan muy bien para que los niños vayan automatizando cada acción y así poco a poco se irá convirtiendo en hábito (Por ejemplo, al llegar a casa, 1º nos cambiamos  los zapatos del colegio, 2º nos lavamos las manos, 3º merendamos… etc.). Todos los sucesos podemos escribirlos o dibujarlos en una cartulina que colgaremos en casa. Funciona muy bien preguntarles “¿Qué toca ahora?”. Nos sorprenderá como poco a poco van haciéndolo de forma automática.

Orden en el hogar. Podemos trabajarlo a través de los encargos: poner la mesa, apagar las luces, recoger la mesa… son sólo unos ejemplos de encargos familiares que pueden realizar nuestros hijos desde muy pequeños, colaborando en orden y organización de la casa, sintiéndose uno más de la familia.





Siempre con motivación. No impongamos el orden como una obligación, intentemos motivarles. Si son pequeños ordenemos con ellos sus juguetes como parte del juego con canciones o de forma divertida. Les podemos enseñar que cada cosa tiene su lugar y que guarden un juguete antes de sacar otro.
Cuando van creciendo, ese orden material en las cosas se extiende al de los horarios, tareas, rutinas… Por eso es muy importante enseñarles a organizarse y a hacerlo todo en un tiempo determinado y para ello es de mucha ayuda que tengan reloj que además de hacerles mucha ilusión les ayuda a gestionar su tiempo.

Hagamos que quieran el orden. Tenemos que ilusionarles por el orden. Mostrémosles con flexibilidad la utilidad y los beneficios de que las cosas estén ordenadas. “Ves que bonito está todo ahora que has recogido” o “Si guardas las cosas en su sitio luego las encontrarás con facilidad”.

Esto es educar, ir sembrando poco a poco hasta que finalmente recojamos. Merece la pena. Mientras, recordad: una persona ordenada no es aquella que ordena mucho sino aquella que no desordena.

Alicia Goicolea & Aurora Moya
Especialistas en Coaching Familiar

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