COMO SOBREVIVIR A LAS NAVIDADES EN FAMILIA

miércoles, diciembre 21, 2016



El 1 de diciembre 2016, mis hijos comenzaron el calendario de Adviento de chocolatinas que este año le han regalado los abuelos.
Miro sus dulces ventanitas ya “diezmadas” y no me queda ninguna duda de que se acerca la Navidad. 

De mi mente, empiezan a brotar ideas igual que los fuegos artificiales de después de las doce campanadas en Noche Vieja. Son ideas muy explosivas, muy ruidosas y coloreadas, que te embaucan, pero al instante se convierten en silencio y desaparecen dejándote una sensación  de vacío, de que la fiesta se acabó y solo queda esperar un año más.

Esas ideas, imágenes, tienen nombre en mi cabeza: Fiesta, regalos, comidas copiosas, prisas, compras, cenas de compromiso, familia cercana, familia lejana, familia política… un no parar.

Me prometo a mí misma que éste año va a ser diferente. Vuelvo a mirar los calendarios de Adviento, y recordando su significado, tiempo de cambio, sonrío al comprobar que me quedan aún días para organizarme y cumplir ¨mi gran reto¨: Superar y disfrutar estas fiestas navideñas en familia.

Aprovecho mi momento de lucidez para sentarme a redactar pautas que me ayudarán a ello:

Sería interesante organizar una reunión familiar, con mi familia, mi unidad familiar (marido e hijos), para conversar de lo que es para cada uno de nosotros la Navidad, que espera este año de ella, que le gustaría hacer en estos días. Nos sorprenderá y nos arrancará nuestras primeras sonrisas navideñas, conocer de sus propias voces las ilusiones de cada uno de nuestros hijos, da igual la edad, en estas fechas tan especiales.

Siempre estamos a tiempo de iniciar una tradición familiar que se prolongue en el tiempo, para que dentro de muchos años cuando nuestros hijos crezcan, quieran seguir haciéndola, convirtiéndola en una bonita y entrañable excusa para todos los años juntarnos todos (poner juntos el árbol de Navidad, ir a la Plaza Mayor y merendar churros con chocolate en San Ginés, visitar los Belenes de las Iglesias del centro de nuestra ciudad…)

Que mejor motivo para poner ya, en un sitio visible de la casa, un gran calendario donde ir apuntando todos los eventos, familiares e individuales, del período navideño. Así toda la familia tendremos claro, con suficiente antelación, que hacer cada día, evitando sorpresas y cambios de última hora.

Procuremos rellenar el calendario con los planes que más nos apetezcan, reduciendo lo más posible los compromisos inevitables que poco o nada nos aportan ni apetecen. Llenemos los días de Navidad con planes y gente que queremos. Hará que nos sintamos más alegres y con más ganas de disfrutar cada día. Así, cuando toquen los compromisos sociales familiares, nos será más fácil sacar nuestra mejor de las sonrisas recordando esos momentos vividos tan especiales (ir a patinar sobre hielo con mis hijos, llevarles  a la Misa del Gallo…).

No olvidar plasmar en el calendario las visitas familiares de obligado cumplimiento, buscando el compromiso de toda la familia de afrontarlos de la mejor manera sin olvidar la mejor sonrisa. 

Recordar a los más pequeños antes de entrar en casa de los abuelos ayudar a poner la mesa, que los mayores no se aíslen con los móviles y saluden a todos los invitados… etc.

Si eres de las que sufre por algún comprometido y temido momento familiar, comida o cena, será mejor que te mentalices días antes y te prepares para sacar tus mejores  armas:


  • Es importante, fundamental, que te sientas bien, a gusto contigo misma, guapa por dentro y guapísima por fuera. Elige la ropa que te pondrás días antes, sin prisas, con lo que mejor y más cómoda vayas a estar. Si te sientes  guapa, te sentirás  también segura y relajada, sin importarte lo que piensen los demás de ti e ignorando sin esfuerzo las miradas maliciosas. 
  • Concédete un segundo antes de entrar. Respira hondo y sonríe.
    • Sonríe y halaga hasta desfallecer. Si engatusas a tu suegra, a tu cuñada, a la prima “petarda” con un montón de halagos, las dejarás exhaustas, sin fuerzas para realizar cualquier crítica destructiva. El halagado grosero escogerá otra víctima para sus comentarios poco agraciados.
    •  Disfruta y participa sólo en las conversaciones que te interesan y mantente al margen de los temas controvertidos. No entres en discusiones ni discordias que sólo llevan a encenderte por dentro e incomodarte el resto de la noche. Si la conversación sube de tono, siempre es momento para ir al baño o dar una vuelta a los niños.
    • No participes en las críticas a los no presentes, evitarás el efecto rebote y acabar tocada por un inoportuno comentario de un inoportuno comensal

Si tu problema es más banal, y se reduce a que tu suegra o anfitriona se empeña todos los años en hincharte como a un pavo, no te niegues a probar sus platos, no menciones la palabra “dieta”. Permítele el gusto de servirte de todo un poco dejándola satisfecha con el plato servido y evitando así, a continuación, la mirada persecutoria en la mesa controlando lo que comes o dejas de comer. 

Si lo consigues, nadie se percatará, pondrá atención más tarde de si has dejado o no algo de comida en el plato sin probar. 

Aun así, si te preocupa especialmente este tema, porque por el motivo que sea no quieres que nadie decida lo que tienes o no que comer, para mantener el protocolo dejándote servir de lo que no te apetece, y así no ofender a la cocinera, ni llamar la atención, búscate previamente un cómplice (tu pareja a ser posible) que, en un momento dado, se convierta en mago haciendo desaparecer la comida de tu plato discretamente, haciéndola aparecer en el suyo. 

Como último recurso, si no funciona la magia de pareja, todos podemos tener la mala suerte de andar con molestias estomacales en una fecha tan señalada.

Sea cual sea tu miedo social/familiar a estas fechas, no dejes llevarte por él. Sonríe, no dejes de sonreír, y superarás mucho mejor los compromisos sociales-familiares,  y disfrutaras más los planes queridos.

Nuestro propósito para estas Fiestas: que nada ni nadie nos quiten ni un minuto de disfrutar con nuestra familia y amigos mas queridos el verdadero sentido de estas fechas.

Muchísimas sonrisas, Paz y Felicidad, OS deseamos y NOS deseamos ésta Navidad.


¡¡FELICES FIESTAS!!

Aurora Moya (Especialista en Asesoramiento Familiar)

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