La Navidad Belga de Marta @pequenalo.

jueves, diciembre 29, 2016

Marta, @pequenalo, es de Santander y desde hace algún tiempo vive en Bruselas. Es diseñadora gráfica y también hace muñecos, como ejemplo sus maravillosos "Escandinavos".
 
Hoy nos cuenta cómo se vive la Navidad en una ciudad que es un auténtico crisol de culturas y nacionalidades.

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- ¿Cómo vives la Navidad en tu casa?

En los tres años que llevamos viviendo fuera de España, siempre hemos vuelto a casa de nuestras familias en Navidad, más o menos del 21 de diciembre al 3 de enero. Pero por suerte, la Navidad en Bélgica empieza el 25 de noviembre y solo nos perdemos los festivos.

No solemos decorar mucho nuestra casa. El primer año, teníamos un piso con ventanas que llegaban del suelo al techo, y dibujamos un árbol de Navidad en una de ellas. En este piso, más que decoración navideña, solemos empezar a poner velas y algunos adornos de madera que voy comprando cada año y que uso también para las fotos de los muñecos. 

Siempre solemos tener alguna visita en diciembre y aprovechamos para ir a los mercadillos de otras ciudades belgas y alemanas. Son muy típicas las herramientas de chocolate - martillos, tornillos, llaves inglesas, tuercas... -, muy realistas y muy logradas, de las que nunca he comprendido el origen pero que este año no me voy sin probar. Las brasseries sacan todos los años cervezas especiales, hay vino caliente especiado por todas partes y todos los puestos de las calles ofrecen comidas contundentes para aguantar el invierno belga. Como la tartiflette, un plato de patatas con nata, queso y beicon ahumado. Cuando digo contundendes, es que lo son. Y no puedo olvidarme de los mejillones con patatas, que están en plena temporada en diciembre.

Cuando nos vamos a casa en estas fechas, siempre lo hacemos cargados de chocolate. Las colecciones de las chocolaterías belgas en Navidad son espectaculares, igual que las decoraciones de sus tiendas. Mi favorita, Pierre Marcolini, ha cubierto la fachada de su tienda principal con un muñeco bigotudo que recuerda a un cascanueces. En general, los escaparates son muy impresionantes y el packaging de los bombones es genial. Lo mejor de comprar en Navidad es que es muy fácil que en las tiendas tengan organizadas pequeñas degustaciones para los clientes. ¡La mejor época para comprar chocolate!
 
- ¿Cómo se vive la Navidad en Bruselas?

En Bruselas la Navidad comienza la semana del 25 de noviembre, con la apertura del mercado de invierno. Empieza tan pronto en comparación con España porque aquí, en vez de los Reyes Magos, viene Sinterklaas. Curiosamente, viene de España a traer a los niños belgas y holandeses un montón de regalos y algunas mandarinas.

Así que tenemos casi mes y medio de celebración navideña continua. La decoración de las calles es un poco más sobria que en las ciudades españolas, con menos luces. Pero la ciudad está preciosa con todo el centro a rebosar de puestos de mercado y espectáculos de luces en la Grand Place y en Santa Caterina, donde además ponen una gran noria. Los barrios se ilumina cada uno de forma diferente, porque dependen de ayuntamientos (comunas) independientes y cada uno tiene su propio estilo.

Aunque no paro de referirme a la Navidad en Bruselas, no es del todo exacto. En esta ciudad el 70% de la población somos inmigrantes de todas las partes del mundo, por lo que la mezcla de culturas y religiones es tremenda. Y por eso la ciudad nos integra a todos en estas fechas celebrando la llegada del invierno, no de la Navidad. Aunque sí que te encuentras símbolos católicos, como el portal de Belén que ponen cada año en la Grand Place. Y como hay tal cantidad de expatriados, en las vacaciones de Navidad, Bruselas se vacía de habitantes y acoge a los turistas que vienen a los mercados.
 
- ¿Qué tradiciones navideñas de tu ciudad adoptiva te parecen más bonitas o más curiosas? 

Supongo que la más curiosa es ver al Manneken Pis vestido de Papá Noel. Y a partir de ahí todo te parece normal.

También tenemos una empresa que pone una mesa enorme, con una cocina en el centro, con un chef y camareros, que sube la mesa con una grua y comes suspendido en las alturas sobre sitios emblemáticos de Bruselas. Pues en Navidad, la mesa es el trineo de Papá Noel, con renos y todo, y con el señor Noel presidiendo la mesa. Bruselas es así de rara.

En realidad es una época muy bonita. No solo en Bruselas, en toda Bélgica. Estas ciudades parece que estén hechas para el frío y, aunque se echa de menos la luz, Bruselas es muy acogedora en diciembre. Todo lo que rodea al invierno parece una fiesta: las ediciones de cervezas especiales, el ambiente de celebración y comunidad de los mercados, ver la ciudad llena a rebosar de gente con cara de frío y una sonrisa que se asoma entre la bufanda y el gorro, el olor dulzón del vino caliente y de los gofres... Creo que estoy demostrando una voluntad de hierro por no pasarme el día comiendo en el mercado. Puede que me merezca una trufa de chocolate negro por eso :)

La principal diferencia con España la noto en mi forma de vivir aquí estos meses. En España esta época sería más familiar. Aquí, con toda nuestra familia lejos, solemos quedar con amigos o ir a alguno de los eventos que se suelen organizar para que los expatriados socialicemos un poco después del trabajo.
 
- ¿Cómo serían tus navidades soñadas?

Ahora contándoos esto me voy a poner un poquito triste, pero bueno. Siempre he pensado que me encantaría alguna vez poder celebrar las navidades aquí con mi familia. Es un poco surrealista, porque somos un montón y sería una completa locura, pero me encantaría tenerles aquí y poder disfrutar con ellos de las locuras belgas.

Pero siendo mucho más realista, me conformo con tener un poco de tiempo unas Navidades. Tiempo para poder sentarme tranquilamente con mis amigos y poder hablar sin mirar el reloj o tener que salir corriendo a cualquier compromiso. Me gustaría no estar contando los días que me faltan para volver, mientras estoy con mi familia. Pero lo que más echo en falta es poder pasar el día de reyes viendo abrir los regalos a mis sobrinos y desayunar roscón en la mesa de la cocina, como hemos hecho siempre. ¿Ves? Sabía que me iba a acabar poniendo triste. Me merezco otra trufa.

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